La inversión en una empresa de nueva o reciente creación que no supere el cuarenta por ciento del capital permite una deducción en la declaración de IRPF del 20% y además, cuando esta participación se venda, no se deberá tributar si el importe obtenido es re invertido.

Porque se habla de empresa nueva o reciente creación?. Esta deducción estatal (también las hay autonómicas y varían de una a otra autonomía) del veinte por ciento se puede disfrutar por la aportación de fondos hecha al constituirse la sociedad y por las aportaciones de capital  que puedan realizarse en los tres  años siguientes a la constitución.

La inversión máxima con derecho a deducción es de 50.000 euros por inversor y año, lo que implica una deducción máxima anual de 10.000 euros.

Para que la deducción sea aplicable se deben cumplir una serie de requisitos:

  • Los fondos propios de la sociedad al comienzo del ejercicio en que se haga la aportación no podrán superar los 400.000 euros (cuatrocientos mil).
  • La persona que hace la aportación, juntamente con sus familiares hasta segundo grado, nunca podrá tener una participación superior al cuarenta por ciento del capital.
  • Las participaciones objeto de la inversión deberán ser vendidas una vez hayan transcurrido tres años desde la inversión y antes de que hayan pasado doce años. Es decir entre el cuarto y el décimo segundo año posteriores a la inversión.

Estos requisitos de aquí arriba llevan a que esta deducción sólo sea indicada para inversores temporales, los llamados “ángeles inversores” (o en inglés Business Angels). Ya que si un socio que aporta capital a la constitución de una empresa o en una ampliación de capital en los tres años posteriores a la constitución, se aplica la deducción pero luego decidiese quedarse en el accionariado, es decir no vender su participación en los doce años siguientes a la realización de la inversión, deberá devolver el incentivo que se aplicó con el incremento de los correspondientes intereses. Esto último, por supuesto, siempre que haga declaración complementaria en voluntaria, si no, debería asumir también las correspondientes sanciones.

Como hemos indicado más arriba, esta deducción existe también a nivel de autonomías y cada una de ellas aplica diferentes poncentajes y límites a la deducibilidad (por ejemplo las autonomías  no obligan a la venta de la inversión en un plazo determinado pero, algunas exigen que la empresa en que se ha invertido  aumente su plantilla media).

Todo lo anterior implica que sea de cierta complejidad saber cual es la mejor opción a la hora de hacer una inversión que ayude a sacar adelante un negocio, por lo que nosotros recomendamos analizar cada caso con un asesor financiero-fiscal.

Sergio del Olmo

935839925

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